21 de octubre

Hola, Pared.

Me he dado cuenta de que he sido una maleducada y no me he presentado, pero puedes llamarme Oda.

Hoy tuve un sueño raro. Alguien se abría en pedazos de repente, en su cama; y empezaba a desangrarse y a agonizar. Pero yo sentía una liberación enorme. Porque yo era la sangre, en busca de libertad. La sangre empezaba a recorrer caminos siguiendo su libertad (o al menos, ella tenía esa impresión, que es lo que importa, ¿no?). Quiero romper el cuerpo y ser libre, como la botella de absenta de cada noche sale volando por la ventana, acabada.

A veces lo pienso, poder ser yo misma. ¿No suena a algo increíble? Pero la coraza es demasiado dura y no queda otra que correr mientras el tocadiscos gira y gira. Estúpido miedo al rechazo. Cada vez estoy más segura de que estoy haciéndolo mal y no debería importarme en absoluto lo ajeno. Al fin y al cabo, ellos sólo buscan su bien por encima del mío. Ellos no me entenderían. Aunque ahora te tengo a ti, y puedo confiar en que no me vas a importar; y puedo confiar en que será recíproco.

Mañana volveré a escribirte. No intentes romper tu coraza muy rápido o te harás daño.

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