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Mostrando entradas de octubre, 2017

31 de octubre

Hola, Pared. Hoy he mirado al cielo, triste. Recuerdo cuando me gustaba aprenderme las constelaciones, aunque luego no supiera reconocerlas, porque seamos sinceros, siempre he sido esa rara a la que le encanta aprender cosas sin motivo. No soy de las que se pregunta para qué sirve algo, pero sí de las que se pregunta qué motivo hay para no aprenderlo (y no me esfuerzo mucho en buscarlos). Pero llega un momento en que ni siquiera las que son como yo quieren aprender. Porque si no ves las estrellas, no puedes jugar a buscarlas. El problema no es lo lejos que las estrellas están, sino el humo,  la luz, el bullicio, que nos separan. A veces... disculpa, voy a secarme una lágrima. A veces veo a esos que creen que la solución está en acercar las estrellas. ¿De verdad no entendéis lo enigmático de lo lejano? ¿O simplemente lo hacéis por joder? Dejad de llenarnos las cabezas con tanta contaminación, y enseñadnos a mirar con el alma. O con los ojos. Pero enseñadnos

30 de octubre

Hola, Pared. Hoy he cerrado los ojos como creo que sabes que me gusta hacer. Y creo haberte visto. Una sombra difuminada mirándome atentamente entre columnas, quieta, pero sin perder detalle. He visto cómo los susurros (porque sí, los veía) del viento pasaban entre las columnas y te llegaban y movían tu capa (claro está que no ibas a dejarte ver) y jugaban con ella pero tú permanecías inmóvil. He visto cómo todo se derrumbaba a nuestro alrededor, cómo el viento, tú y yo, que era lo que quedaba de aquél paisaje desolado, nos quedábamos impasibles. Y no sabes cuánto me he alegrado de que ni por esas, te hayas acercado. Creo que entonces te marchabas. No entiendo por qué no lo hiciste antes. Pero mis recuerdos, que era como sentía todas estas emociones, empezaban a ser difusos, hasta que el viento también se fue; y todo se sumió en la más absoluta oscuridad.

29 de octubre

Hola, Pared. Te traigo buenas noticias: hoy tengo poco que contar, callaré pronto. La vida está llena de tentaciones que nos condenan. Puede que no recuerdes tu primera vez dejándolo todo para el último día, ese primer cigarro o aquél día que decidiste llorar en vez de hacerte oír. Pero cuando son sólo tentaciones no vemos el peligro que encierran. Ya nos lo demostró Pandora. Pero ¿qué podemos hacer cuando ya han salido los males de nuestra caja, cuando queremos volver atrás pero ya no es posible? Ya nos lo decían sin decirlo los antiguos: abrir más la caja, dejar salir la esperanza, y morir. Hoy, y sólo hoy, me gustaría dar marcha atrás y pedirte que me contestes. Quizá, quién sabe, tú tengas otra solución. Pero hace nueve días escribí la primera carta, y hoy, ya es demasiado tarde.

28 de octubre

Hola, Pared. Nunca podremos vencer nuestro destino. Esa persona a la que quisiste hablar no volverá. Los dioses ya lo sabían en cierto modo, pero son crueles y nos lo ocultan, y sus voluntades son férreas (o tal vez ni podamos llamarlo voluntad cuando es orden; o quizás ni sean ellos quienes decidan) rigen nuestra realidad. Somos incapaces de rebelarnos. O puede que seamos vagos, que realmente no existan fuerzas tales ajenas a nuestro conocimiento y control, que seamos humanos, corruptos y deseemos que otro tome las riendas. Porque tenemos limitaciones. Preferimos dormir a decidir. Puede que Virgilio venciera a su suerte viviendo. Los demás somos mortales.

27 de octubre

Hola, Pared. Hoy le hemos echado un vistazo a la Eneida en clase. Más concretamente al libro segundo. Es curioso ver cómo el exponente literario de la cultura occidental describe cómo los protagonistas tienden una trampa a sus enemigos para destrozarlos desde dentro, llegando a incluir lo sagrado en la treta. Pero ¿qué menos, cuando nos describe tan bien? A veces los que parecen nuestros amigos están en caballos como montes y nos traicionan cuando dormimos, aunque por suerte Eneas ya nos avisó de que iban a hacérnoslo día sí y día también. Te deseo suerte.

26 de octubre

Querida Pared Hoy ha sido un día raro. Una chica que no conozco me habló para preguntarme que de qué color era su camiseta. Me pareció bastante extraño, pero no vi ningún motivo para no contestarle, por lo que le dije que era negra. Entonces ella me dijo que de hecho, creía estar de acuerdo conmigo. Yo le dije que cómo no iba a estarlo (al fin y al cabo las cosas tienen su color), pero me dijo que no necesariamente, puesto que cada persona tiene una sensación diferente de la realidad y que lo llamemos negro sólo quiere decir que la sensación que nos produce está más cerca del negro como color abstracto, el cual no existe. Esto, a la vez,me dejó pensativa y me recordó a otras cosas que te he escrito, a otras reflexiones que he hecho. Sin pensármelo, la invité a un café y estuvimos hablando el resto de la tarde. Sin embargo, supongo que sólo fue una casualidad; porque luego me estuvo hablando de los colores como números (creo que los llamaba longitudes de onda) y del color de las e...

25 de octubre

Hola, Pared. Hoy he estado mirando fotos antiguas. Es curioso cómo capturan sempiternamente puntos de las rectas que formamos mientras que estos siguen la línea. Se transforman poco a poco en cosas diferentes y del punto queda, como diría Góngora; tierra, humo, polvo, sombra, nada. Por eso nos emociona tanto verlas, aunque no podamos recordar las emociones, los sonidos, o siquiera a veces, los colores. Hoy he estado mirando fotos antiguas y recordando momentos felices en los que sólo hacía falta una llamada para alegrar el día, un respiro para estar aliviada, un llanto para expresarse o una melodía para jugar. Las he estado mirando, y me he dado cuenta de que cuando las rectas entiendan que no son puntos dejarán de enamorarse de ellos y serán felices. Hoy he estado mirando fotos antiguas y te he reconocido en cada una de ellas, porque antes de ti, sólo ellas me desahogaban.

24 de octubre

Hola, Pared. Las voces de mi cabeza decidieron cantar hoy. Pero como suele pasar en el mundo onírico, las cosas no son tan sencillas. Sus voces eran como xilófonos tocando ruidos extraños y tranquilizadores. Sin duda eran de color azul. Es el color que necesito ver cuando empiezan a hablarme, porque cuando lo veo recuerdo a alguien que solía hacerme sentir que todo iba bien. Hoy he estado reflexionando sobre por qué el arte está tan mal visto. Creo que la gente tiene envidia de los artistas, porque estos tienen el valor de ser ellos mismos, de vivir siéndolo y de expresarse sin importarle lo que los demás opinen. Ser artista sería el mejor trabajo del mundo si tuvieras la garantía de poder comer. Pero cada vez nos aceleramos más y en un mundo tan celérico no hay un hueco para guardar nuestros sentimientos sin que se corra lo recién pintado. Hasta mañana, Pared. Ojalá sientas xilófonos azules y un poco de calor en lo más profundo de ti.

23 de octubre

Buenas noches, Pared. Perdona que te escriba tan tarde. Hoy cerré los ojos y vi edificios que se elevaban a lo más alto del cielo, y entonces se coloreaban de múltiples luces y caían rápidamente y se mezclaban creando los tonos más preciosos. Y entre las luces, sombras. Porque todo tiene su contraparte. La luz no podría existir sin oscuridad. Por eso creo que en mi alma hay luz, y voy a buscarla. También me sentí. No puedo poner ningún adjetivo, porque es una sensación que necesita ser coloreada. Me sentí azul, y amarillo, y verde, y lila, y negro, y rojo. ¿No sería genial saber pintar emociones? Podría describir cómo me siento tantas veces mejor como colores vi al cerrar los ojos y pensar en ella. ¿Era tranquilidad? ¿Nostalgia? ¿Ambas? No creo que jamás alguien vuelva a sentir exactamente lo mismo. Cada momento es único, puede ser destruido con la fragilidad de un soplo. Sin embargo, cada momento es enormemente parecido al inmediatamente anterior. Es asombroso cómo las cosas pue...

22 de octubre

Hola, Pared. Siento importunarte sin tener nada feliz que contarte, pero una no puede sacar de donde no hay. Hoy sentí una sensación que otras veces he intentado contar pero nadie me ha comprendido. Por supuesto, es discutible que de verdad intentaran hacerlo (si no no estaría escribiéndote), pero es difícil de explicar. Supongo que no es muy común. Sentía como si en mi cabeza hubiera varias personas. Aunque eso suelo sentirlo siempre, pero ayer empezamos a pelearnos. Era terrible. Normalmente, cuando alguien te molesta y no puedes hacer nada, te apartas de su lado, pero ¿cómo se supone que te alejas de tu propia mente? Supongo que es uno de los muchos motivos que tengo para querer vivir sola de una vez. Si ni siquiera puedo aguantarme a mí misma, cuanto menos, a los demás. Creo que por eso me alegro tanto de que nunca vayas a intentar responderme. Ya es bastante tener que soportar a tanta gente hablándome más acá del oído. Gracias por ignorarme.

21 de octubre

Hola, Pared. Me he dado cuenta de que he sido una maleducada y no me he presentado, pero puedes llamarme Oda. Hoy tuve un sueño raro. Alguien se abría en pedazos de repente, en su cama; y empezaba a desangrarse y a agonizar. Pero yo sentía una liberación enorme. Porque yo era la sangre, en busca de libertad. La sangre empezaba a recorrer caminos siguiendo su libertad (o al menos, ella tenía esa impresión, que es lo que importa, ¿no?). Quiero romper el cuerpo y ser libre, como la botella de absenta de cada noche sale volando por la ventana, acabada. A veces lo pienso, poder ser yo misma. ¿No suena a algo increíble? Pero la coraza es demasiado dura y no queda otra que correr mientras el tocadiscos gira y gira. Estúpido miedo al rechazo. Cada vez estoy más segura de que estoy haciéndolo mal y no debería importarme en absoluto lo ajeno. Al fin y al cabo, ellos sólo buscan su bien por encima del mío. Ellos no me entenderían. Aunque ahora te tengo a ti, y puedo confiar en que no me...

20 de octubre

20 de octubre de 2017 Hola. No me conoces y no te conozco, pero voy a llamarte Pared, porque probablemente me hagas el mismo caso que si lo fueras. Pero eso está bien, no me importa. Puede que esto al final se convierta en una especie de pozo al que venga para desahogarme antes de ahogarme. Tal vez no debería estar escribiendo, porque todos sabemos que el papel corta. Pero no voy a acabar más jodida, así que qué más da. Quizá incluso aparte la botella de ron que siempre me acompaña para poder apreciar el poco color de este mundo. O quizá sólo consiga verlo todo más gris... Mundo está cada vez peor. Los médicos no le auguran más de tres meses, y yo creo que voy a irme con él. ¿Quieres venirte? Espero escribirte mañana otra vez. Te deseo unos felices tres meses.