23 de octubre
Buenas noches, Pared. Perdona que te escriba tan tarde.
Hoy cerré los ojos y vi edificios que se elevaban a lo más alto del cielo, y entonces se coloreaban de múltiples luces y caían rápidamente y se mezclaban creando los tonos más preciosos. Y entre las luces, sombras. Porque todo tiene su contraparte. La luz no podría existir sin oscuridad. Por eso creo que en mi alma hay luz, y voy a buscarla.
También me sentí. No puedo poner ningún adjetivo, porque es una sensación que necesita ser coloreada. Me sentí azul, y amarillo, y verde, y lila, y negro, y rojo. ¿No sería genial saber pintar emociones? Podría describir cómo me siento tantas veces mejor como colores vi al cerrar los ojos y pensar en ella. ¿Era tranquilidad? ¿Nostalgia? ¿Ambas? No creo que jamás alguien vuelva a sentir exactamente lo mismo. Cada momento es único, puede ser destruido con la fragilidad de un soplo.
Sin embargo, cada momento es enormemente parecido al inmediatamente anterior. Es asombroso cómo las cosas pueden cambiar en dos segundos si pensamos esto. Pero cambian. Sin avisar. Pregunta a César si tengo o no tengo razón, y cuídate de los Idus de Marzo. El, quizá, sólo se sintió rojo en el último momento.
Hoy cerré los ojos y vi edificios que se elevaban a lo más alto del cielo, y entonces se coloreaban de múltiples luces y caían rápidamente y se mezclaban creando los tonos más preciosos. Y entre las luces, sombras. Porque todo tiene su contraparte. La luz no podría existir sin oscuridad. Por eso creo que en mi alma hay luz, y voy a buscarla.
También me sentí. No puedo poner ningún adjetivo, porque es una sensación que necesita ser coloreada. Me sentí azul, y amarillo, y verde, y lila, y negro, y rojo. ¿No sería genial saber pintar emociones? Podría describir cómo me siento tantas veces mejor como colores vi al cerrar los ojos y pensar en ella. ¿Era tranquilidad? ¿Nostalgia? ¿Ambas? No creo que jamás alguien vuelva a sentir exactamente lo mismo. Cada momento es único, puede ser destruido con la fragilidad de un soplo.
Sin embargo, cada momento es enormemente parecido al inmediatamente anterior. Es asombroso cómo las cosas pueden cambiar en dos segundos si pensamos esto. Pero cambian. Sin avisar. Pregunta a César si tengo o no tengo razón, y cuídate de los Idus de Marzo. El, quizá, sólo se sintió rojo en el último momento.
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