24 de octubre

Hola, Pared.

Las voces de mi cabeza decidieron cantar hoy. Pero como suele pasar en el mundo onírico, las cosas no son tan sencillas. Sus voces eran como xilófonos tocando ruidos extraños y tranquilizadores. Sin duda eran de color azul. Es el color que necesito ver cuando empiezan a hablarme, porque cuando lo veo recuerdo a alguien que solía hacerme sentir que todo iba bien.

Hoy he estado reflexionando sobre por qué el arte está tan mal visto. Creo que la gente tiene envidia de los artistas, porque estos tienen el valor de ser ellos mismos, de vivir siéndolo y de expresarse sin importarle lo que los demás opinen. Ser artista sería el mejor trabajo del mundo si tuvieras la garantía de poder comer. Pero cada vez nos aceleramos más y en un mundo tan celérico no hay un hueco para guardar nuestros sentimientos sin que se corra lo recién pintado.

Hasta mañana, Pared. Ojalá sientas xilófonos azules y un poco de calor en lo más profundo de ti.

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