28 de octubre

Hola, Pared.

Nunca podremos vencer nuestro destino. Esa persona a la que quisiste hablar no volverá. Los dioses ya lo sabían en cierto modo, pero son crueles y nos lo ocultan, y sus voluntades son férreas (o tal vez ni podamos llamarlo voluntad cuando es orden; o quizás ni sean ellos quienes decidan) rigen nuestra realidad. Somos incapaces de rebelarnos.

O puede que seamos vagos, que realmente no existan fuerzas tales ajenas a nuestro conocimiento y control, que seamos humanos, corruptos y deseemos que otro tome las riendas. Porque tenemos limitaciones. Preferimos dormir a decidir.

Puede que Virgilio venciera a su suerte viviendo. Los demás somos mortales.

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