30 de octubre
Hola, Pared.
Hoy he cerrado los ojos como creo que sabes que me gusta hacer. Y creo haberte visto. Una sombra difuminada mirándome atentamente entre columnas, quieta, pero sin perder detalle. He visto cómo los susurros (porque sí, los veía) del viento pasaban entre las columnas y te llegaban y movían tu capa (claro está que no ibas a dejarte ver) y jugaban con ella pero tú permanecías inmóvil.
He visto cómo todo se derrumbaba a nuestro alrededor, cómo el viento, tú y yo, que era lo que quedaba de aquél paisaje desolado, nos quedábamos impasibles. Y no sabes cuánto me he alegrado de que ni por esas, te hayas acercado.
Creo que entonces te marchabas. No entiendo por qué no lo hiciste antes. Pero mis recuerdos, que era como sentía todas estas emociones, empezaban a ser difusos, hasta que el viento también se fue; y todo se sumió en la más absoluta oscuridad.
Comentarios
Publicar un comentario