8 de noviembre
Hola, Pared.
Hoy he vuelto a cerrar los ojos y a verte. Pero hoy todo era azul frío y había fantasmas negros pululantes. Vienen a por mí, pero no me encuentran; llevan tiempo así. Las columnas me protegían de ellos, derrumbadas, porque me escondía, pero creo que algún día se conocerán los recobecos mejor que yo y entonces...
rojo. Ahora el rojo inunda mi mente. No sé que he escuchado, qué he visto, qué he olido, pero de repente todo me irrita y necesito desahogarme. ¿Tal vez la manera sería intentando cazar a los fantasmas? No creo. Son más fuertes que yo. Te vas. Y contigo el rojo, porque vuelve el triste azul. Ya ni siquiera puedes leerme, porque en ese momento no escribo. Estoy sola ante los fantasmas. Yo y mis columnas. Totalmente desigual.
Entonces uno de ellos (el más pequeño) encuentra una rendija y me hace una visita. Quizá no sea violento, pero a mí me asusta. Salgo a correr. Hiperventilo. Y entonces las columnas ya no están. Estoy fuera de ellas. Sí, estoy perdida.
Hoy he vuelto a cerrar los ojos y a verte. Pero hoy todo era azul frío y había fantasmas negros pululantes. Vienen a por mí, pero no me encuentran; llevan tiempo así. Las columnas me protegían de ellos, derrumbadas, porque me escondía, pero creo que algún día se conocerán los recobecos mejor que yo y entonces...
rojo. Ahora el rojo inunda mi mente. No sé que he escuchado, qué he visto, qué he olido, pero de repente todo me irrita y necesito desahogarme. ¿Tal vez la manera sería intentando cazar a los fantasmas? No creo. Son más fuertes que yo. Te vas. Y contigo el rojo, porque vuelve el triste azul. Ya ni siquiera puedes leerme, porque en ese momento no escribo. Estoy sola ante los fantasmas. Yo y mis columnas. Totalmente desigual.
Entonces uno de ellos (el más pequeño) encuentra una rendija y me hace una visita. Quizá no sea violento, pero a mí me asusta. Salgo a correr. Hiperventilo. Y entonces las columnas ya no están. Estoy fuera de ellas. Sí, estoy perdida.
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